Nací en Buenos Aires y desde muy temprana edad me sentí atraída por la ropa, los accesorios y el diseño. Un set de costura para niñas se convirtió en mi juguete favorito, mi gran tesoro, y ya en plena adolescencia corría a la casa de mi tía Cata para que pasaran por su máquina de coser las prendas que yo misma diseñaba.

Me interesaba ver como se cortaban los patrones y metía sin temor mis manos en una vieja Singer a la que mi abuela Raquel le daba uso y abuso mientras impulsaba a mi abuela «la Nona» a que me tejiera hermosos jerséis. Todo tenía que llevar mi impronta y por supuesto mi supervisión. Esas valiosas mujeres de mi vida fueron quizás mi primer gran equipo.

Después de graduarme en Economía, supe que mis ganas iban por otro lado y salí a recorrer el mundo durante unos años; Latinoamérica, Europa, Asia. Llenándome de nuevas experiencias, formas distintas de vivir y disfrutar.

Fue quizás India con sus colores, su cultura, sus tradiciones, su intensidad y desde luego su caos, el lugar que más me cautivó.

Y el caos se volvió creatividad.

Allí volví a aquel set de costura que había abandonado en algún lugar de mi infancia y comencé a diseñar. Tras muchos desaciertos y unos cuantos aciertos me volví emprendedora; lo que para algunos fueron momentos de crisis, para mí han sido oportunidades de grandes movimientos y apuestas.

La niña coqueta, soñadora, inquieta y creativa que fui, sigue presente en la mujer que soy hoy. Wanderer Menorca es femenina, libre, fuerte, sensual, atrevida, bohemia. Es color y es textura.

Es el resultado de una gran búsqueda, escasa de oportunismo y repleta de pasión. Una marca creada a mi antojo, con mis experiencias, con mis tropiezos, con mis ganas y una vez más, con mi impronta y supervisión. Son géneros y accesorios elegidos con mucho detalle y dedicación, pero por sobre todas las cosas: con mucho amor.